[07/11/08] El Ministerio de Defensa ha anunciado
que eleva la edad de entrada en el Ejército. Sin embargo, desde que el pasado
mes de julio se comprometiera a actualizar el cuadro de exclusiones médicas
para soldados y marineros que dejó fuera a un hombre transexual, Aitor G. R.,
por no tener testículos ni pene, lo que es un punto totalmente irrelevante para
el desarrollo de sus funciones en las Fuerzas Armadas, no se ha materializado
ninguna medida al respecto. Mantener un cuadro de exclusiones que además va
contra la ley aprobada en 2007 de Identidad de Género, que determina que no es
necesaria la reasignación genital para el cambio de nombre y sexo en los
documentos identificativos, es, y así se reconoció desde el propio Ministerio,
un absurdo.
“Cambiar la edad está muy bien, pero sigue sin
tener sentido que conforme al cuadro de exclusiones la genitalidad de una
persona sea relevante para el cumplimiento de las funciones de tropa y
marinería profesional”, ha declarado Martín Berenguer, coordinador del Área de
Transexualidad de la FELGTB.
Por su parte Mar Cambrollé, presidenta de ATA, la Asociación de
Transexuales de Andalucía, ha recordado que “si a las mujeres no se les exige
tener pene para ser soldado, excluir a Aitor no tiene sentido”, y añade: “Mantener
esta discriminación atenta no sólo contra la dignidad de las personas
transexuales, sino contra los principios de mérito y capacidad en el empleo
público”.