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LESBIANAS, GAYS, TRANSEXUALES Y BISEXUALES
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Asuntos religiosos
La discriminación de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (lgtb) no es cristiana
La discriminación de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (lgtb) no es cristiana
Una reflexión cristiana y crítica sobre la lgtbfobia de los sectores conservadores de las Iglesias Evangélicas y de la Iglesia Católica.

Àngel Llorent i Parés – Agente de Pastoral Protestante. Presidente de ACGIL (Asociación Cristiana de Gays y Lesbianas de Cataluña)

Juan José Broch Fernández – Coordinador del Área de Asuntos Religiosos de la FELGTB (Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales)

 

La sexualidad vivida en la presencia de Dios es uno de los mejores regalos que Él nos ha dado. El ser humano completo, integral, no puede vivir ajeno a esta realidad ya que es parte intrínseca de él. Esto no se decide, ya que a Dios le place hacernos así.

 

Nos duele ver cómo se utiliza la Biblia y el nombre de Dios para todo, buscando apoyo y contexto como pretexto para declaraciones que denigran al ser humano y lo llevan a un estado de existencia lejos de la idea inicial de Dios de ofrecernos una vida en plenitud.

 

Cualquier confesión religiosa que use a sus miembros o tergiverse el mensaje de Dios para sus propósitos, está condenada y en grave dificultad si no se retracta de sus palabras o acciones. No podemos usar la Palabra ni mucho menos usar la ‘boca’ de Dios, como medio para un fin egoísta, centrípeto, irrespetuoso, fóbico -y póngase el prefijo que se quiera-. El mensaje del Evangelio no va por estos caminos.

 

Cuantas más declaraciones de Obispos y Pastores leemos, más patente se nos hace su ignorancia y su miedo a lo que es diferente, así como la pésima interpretación exegética que hacen de la Biblia. El fruto de todo ello es el odio, la falta de respeto y la denigración de la humanidad.

 

En un comunicado de prensa de la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE) se aboga por el respeto y el entendimiento hacia el colectivo homosexual, el derecho a la libertad de opinión y expresión…y se manifiesta la preocupación seria por una “sociedad de pensamiento único y que castigue la disidencia”. [1] Nos siguen diciendo que: “ningún ciudadano debería ser discriminado por sus preferencias, opciones u opiniones…” y siguen “Es un derecho fundamental el de regirse por las propias convicciones…/… por ello, los ciudadanos no deben ser perseguidos por el hecho de cambiar o intentar cambiar sus preferencias sexuales…” (sic).

Seamos claros ¿desde cuándo una persona decide qué quiere ser, sexualmente hablando? Dicen que no quieren una sociedad de pensamiento único, cuando ellos promueven la intolerancia y la discriminación a causa de la orientación sexual o la identidad de género? [2] ¿Por qué esta fijación en lo sexual y no en desordenes sociales como el empobrecimiento de naciones enteras, la violencia machista, la degradación de la mujer, el uso de niños y niñas para propósitos económicos o como objetos sexuales…? ¿O acaso estas situaciones no se condenan en la Biblia?

 

Si nos fijamos en lo que supone de avance el posicionamiento citado de la FEREDE, y que no dejamos de reconocer, muchas cosas deberían cambiar en la mayoría de las congregaciones protestantes o evangélicas, ya que son muchas las personas homosexuales (lesbianas y gays) o bisexuales que, visiblemente o no, se congregan en ellas y el hecho de limitarlas como seres humanos completos va en contra de lo que dice defender el comunicado.

 

Somos conscientes de que las confesiones evangélicas de notable arraigo en nuestro país, no favorecerán o no permitirán que heterosexuales, homosexuales, bisexuales y transexuales nos sentemos juntos a celebrar la Santa Cena (Comunión, Eucaristía), y menos aún se abrirán a la posibilidad de ordenar Pastores, ni mucho menos Pastoras lgtb (lesbianas, gays, transexuales, bisexuales).

 

No podemos olvidar a todas aquellas personas, jóvenes y adultas, que han desperdiciado, o más grave aún, han perdido sus vidas por no sentirse libres, integradas, respetadas, amadas por parte de esas congregaciones protestantes, católicas o de otra confesión religiosa. Y no pocas de ellas se han visto obligadas a dejar atrás vidas ministeriales por la presión o la incomprensión o se han visto empujadas a cambiar de ciudad y dejar su fe por el camino.

 

La homosexualidad, la bisexualidad, la transexualidas no tienen por qué curarse ya que no son ninguna enfermedad. Lo que es más difícil es la curación de situaciones, declaraciones, comunicados, actos… a favor de un concepto de familia excluyente, y congresos lgtbfóbicos/as, que se dan en nuestra sociedad, supuestamente tolerante.

 

Las actitudes de respeto se demuestran con los hechos y no sólo con declaraciones. Esperamos y deseamos que los puentes de diálogo planteados por la FEREDE se hagan reales y dejemos atrás inútiles amenazas de expulsiones y descréditos y nos pongamos a trabajar en dar al alma del ser humano la paz que necesita, el reencuentro con el Salvador que anhela.

Al mismo tiempo queremos manifestar nuestro deseo de que este camino iniciado por las Iglesias Evangélicas Españolas sirva de ejemplo para la Jerarquía y los sectores más conservadores de la Iglesia Católica.



[1] Comunicado de Prensa: CEG, AEE, FEREDE día 2 Enero 2008

[2] http://www.ferede.org/pdf/noticia71.pdf