Manifiesto de la FESS y la FELGTB por la despatologización de la transexualidad
• Exigen que la transexualidad se deje de considerar como una enfermedad en las clasificaciones internacionales de trastornos y patologías (como ya se hizo con la homosexualidad), ya que su mantenimiento en dichas clasificaciones contribuye a la estigmatización social
30/09/2010
Santiago de Compostela, 30 de septiembre.- La transexualidad consiste en una separación entre el sexo genético, gonadal y fenotípico, y el sexo psicológico o identidad de género. Los hombres y mujeres transexuales son personas que no se identifican con el género que socialmente se corresponde con su sexo biológico de nacimiento. La transexualidad supone, igualmente, un desafío a la rígida división de géneros establecida en nuestra sociedad. También cuestiona la idea de la supuesta naturalidad de los géneros, que presupone que nacer macho implica de manera natural sentirse hombre y nacer hembra sentirse mujer.
Tal vez por esto, en las principales clasificaciones diagnósticas internacionales de enfermedades (el DSM-IV-TR o la CIE-10) se incluye a la transexualidad como un trastorno o enfermedad. Desde la FELGTB y la FESS tenemos el convencimiento de que esta patologización responde a la aceptación acrítica de un prejuicio asentado en nuestra sociedad desde hace muchos años.
No obstante, ya no se puede posponer por más tiempo la necesidad y la urgencia de analizar y considerar seriamente la eliminación de la transexualidad de las clasificaciones internacionales de trastornos y enfermedades (como ya se hizo con la homosexualidad), ya que su mantenimiento en dichas clasificaciones contribuye en buena manera a la estigmatización social que sufren estas personas y que atenta contra su dignidad, dificulta su integración social y, por tanto, su bienestar personal.
El deseo de vivir y ser aceptado como un miembro del género opuesto al sexo biológico no es un trastorno mental aunque puede crear, por desconocimiento, incomprensión social o falta de asunción de su rol, cierta disforia que podría necesitar asesoramiento o apoyo terapéutico. Está sobradamente demostrado que los tratamientos intentados desde diferentes especialidades se muestran ineficaces para reconciliar al paciente transexual con el sexo biológico al que pertenece. En cambio, sí está contrastada la eficacia de ajustar el cuerpo a la mente mediante el tratamiento multidisciplinar: psicológico, endocrinológico y quirúrgico, si fuera requerido. Por eso, los psicólogos y los/las psicoterapeutas, sexólogos/as, consideran esencial su participación en el proceso de abordaje de los problemas que plantean las personas transexuales. Es necesaria la atención mediante protocolos consensuados por la comunidad científica, siendo valorados por psicólogos y/o psicoterapeutas y no sólo por psiquiatras per se (como sucede hasta ahora, al considerarse un trastorno mental).
Es preciso insistir en que la tarea de los profesionales de la Medicina o la Psicología que trabajan con personas transexuales no es curarlas de un supuesto trastorno o enfermedad, es acompañarlas en su proceso vital: clarificando si hay confusión (no todas las crisis de identidad de género implican una transexualidad) y ayudando en la medida de sus posibilidades y conocimientos a que se expresen socialmente tal como sienten el género psicológico. De hecho, un aspecto común de las personas transexuales es su negativa a ser consideradas “enfermas”. Las personas transexuales sitúan su problema, sobre todo, en la representación corporal. Si recurren al sistema sanitario no lo hacen porque se sientan enfermas, sino para que se les facilite la transformación de un cuerpo que no consideran suyo en uno que se adecúe a su identidad de género y les permita acceder a una plena realización personal. Estamos, pues, ante una problemática que cuestiona algunas de las creencias más arraigadas en nuestra cultura y que cuestiona la estricta estructura de género en la que todas y todos hemos sido educados. Por ello, es muy importante el compromiso de estudio y reflexión por parte de la comunidad científica, que necesita despojarse de esquemas mentales, estereotipos sexuales y sociales caducos. Por eso, este año la FELGTB lo ha declarado Año para TRANSformar, con la idea de formar en la realidad trans y superar así los prejuicios y estereotipos que fundamentan la transfobia.
En estos momentos, ya son numerosos los colectivos de personas transexuales y profesionales de la salud mental (sexólogos/as, psicólogos/as, médicos/as), así como todas las sociedades científicas de Sexología, que se oponen a considerar la transexualidad como una enfermedad, un trastorno mental.
Por todo ello, la FESS y la FELGTB quieren hacer un llamamiento a toda la comunidad científica, así como a los representantes políticos y a las autoridades sanitarias para que se unan a las reivindicaciones del colectivo trans y hagan todo lo que esté en su mano para lograr la despatologización definitiva de la transexualidad. Y como primer paso, desde aquí demandamos a la OMS (Organización Mundial de la Salud) que en la próxima revisión, prevista para el 2012, la transexualidad deje de ser considerada una enfermedad mental.
Antonio Poveda. Presidente de la FELGTB
Miren Larrazabal Murillo. Presidenta de la FESS








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